
Hay un sonido que produce la naturaleza antes de su propia autodestrucción. Suena como una combinación de todas las voces existentes, como si todas se unieran y crearan un solo sonido. Al escucharlo, llega al corazón de toda criatura con vida en la Tierra para hacerles saber que todo está por extinguirse. Salí corriendo con la idea de avanzar hacia adelante, tomé del brazo todo lo que es importante para mí y en lo que verdaderamente creo. Era imposible pensar en ese momento a qué dirección me dirigía, pues vivo en un planeta giratorio y alguna de esas direcciones puede llevarme a la cara de lo que se supone estoy dejando atrás. Sin embargo, por alguna razón sentí que sobreviviría y que debía sentirme segura acerca de mis elecciones y de la perspectiva en la que veo la vida hasta ahora.
El océano parecía desbordarse desde su fuente de origen, llevándose todo a su paso. Podía sentir la intensidad de su magnitud, podía sentirlo vivo dentro de mí. El sonido que hacía cada cosa que se llevaba parecía de desolación y de una profunda nostalgia. Lo que yo sentía en ese momento era una apresurada sensación de salvarme a mí misma; lo más primitivo que aguarda en las memorias de mi existencia humana parecía tomar control completamente de mí y operar en un modo de supervivencia. Era como si el animal salvaje de mi especie humana cobrara forma y buscara, a toda costa, la conservación de su propia especie.

En el ajetreo de la cotidianidad y de la búsqueda de la autorrealización en una sociedad cambiante, se puede perder de vista lo que verdaderamente es importante. ¿Cómo se puede volver a un centro cuando hay tantas cosas sucediendo allá afuera y cuando salimos de casa se siente como si todos estuviéramos ignorando el hecho de que esta forma de vida que conocemos puede acabarse en cualquier milésima de segundo? ¿En qué momento dejamos que las superficialidades tomaran más importancia que una verdadera conexión con el otro, que una buena conversación en la que uno habla mientras el otro escucha, y luego el otro habla mientras el primero escucha? ¿En dónde queda el espacio para crear una buena y sana comida para compartir, para ver al otro y lo que está haciendo, y analizar por qué se está haciendo lo que se está haciendo? ¿En qué momento nos salimos de nuestra propia naturaleza para buscar en el exterior una verdad que nunca será la nuestra?

Siempre trato de ver y cuidar la diferencia entre dos perspectivas: la mía propia y la colectiva que es compartida. Trato de forzosamente hacer una separación entre estas dos para no perder mi propia naturaleza. Supongo que el sueño que tuve reveló esta nueva lucha interna y me dio un fuerte aviso de parar lo que sea que esté haciendo, volver a mi propio centro y vivir, sin importar dónde esté ahora y a dónde vaya mañana, desde ser yo misma. Agarrada de las cosas que son verdaderamente importantes, de las cosas en las que verdaderamente creo, y no dejarme influenciar de forma negativa por el personaje colectivo cercano. Debo respetarme absolutamente a mí misma.
La sociedad estadounidense puede interpretarse de muchas formas diferentes según los ojos desde los que se observe. La multiculturalidad aquí es una realidad, y algunos individuos creen saber quién es el otro según el país de donde provenga. Creo que no hay una prueba más clara de ignorancia que cuando hacemos suposiciones de algo o alguien que no conocemos. La raza humana se conoce por ser única e impredecible, y si no estás haciendo uso de este poder y libertad de pensamiento, entonces, ¿a quién estás siguiendo? Estoy cuidando todas las diferentes líneas internas y externas para salvar la idea que tengo de mí misma.

Cada sociedad en cada país podrá tener sus formas de hacer las cosas, pero también merecemos tener las propias nuestras como individuos. En la premisa de que esto de la vida se puede acabar en cualquier momento, no hay tiempo que perder metiéndonos en lugares, estando con personas o haciendo cosas en las que no creemos.

Desperté la mañana después de ese viaje a mi conciencia mientras dormía. Me abracé y volví a mi centro de lo que verdaderamente es importante. Donde quiera que estés y leas esto, recuerda quién verdaderamente eres y lo que verdaderamente es importante.
