
Denver, Colorado, Estados Unidos.
Dec 30
Carrera de 34 Kilómetros
Tengo 25 años.
He vivido 20 años en mi país de origen, Honduras; 3 años en mi segundo país, México; y 1 año en mi tercer país, Estados Unidos.
Ahora, aterricemos en el año 2023…
El frío del invierno quema la piel, similar a la sensación de quemaduras bajo el calor. La luz que ilumina la tierra transita desde diferentes perspectivas durante el día, y poner mi cuerpo en movimiento allá afuera crea fotografías por segundo de todas las sensaciones, almacenándolas en una memoria infinita. Si pudiera acceder completamente al presente, podría sentir cada sensación de lo que está ocurriendo ahora, pero aún no he logrado hacerlo. Solo puedo hacerlo en pequeños fragmentos, y cuando estoy allí, todo parece sentirse con una aceptación y agradecimiento profundos. En lugar de esto, mi cerebro corre descarrilado hacia el pasado y el futuro, y el presente parece solo un puente para cruzar hacia uno de estos dos lugares. Entonces, ¿cuándo estoy viviendo realmente?»
Algo me dice que podré hacer una observación de toda esta experiencia humana desde un lugar eterno, y me dice fuerte que no tengo que sentir ninguna preocupación ni necesidad de forzar a mi mente a no estar presente. Parece que en el presente yace mucha incertidumbre; realmente no sabes lo que pasará, y aunque lo esté haciendo suceder, realmente me cuesta estar aquí. Quiero lograr poder estar aquí, en cuerpo, mente y alma cada día, de poder verdaderamente sentirlo, y no tener que morir para regresar a observarlo de una forma en donde mi alma sea solo espectadora. Necesito estar aquí presente en cada etapa, la mayor parte de las capturas fotográficas, y solo hacer viajes al pasado para comprender escenas inconclusas y darme otros espacios para crear el futuro que quiero, pero otra vez, estar la mayor parte de las tomas aquí en el presente.
Es mi 25ª Navidad, en el día 25, y salgo a correr por la ciudad de Denver, Colorado, en un invierno con grados centígrados bajo cero, con leggings y una chamarra, confiando en que lograré hacer funcionar la respiración de una forma balanceada para que mi cuerpo se mantenga en una temperatura funcional y no sufra de hipotermia. Me cuestioné la Navidad hace un par de años atrás, me pregunté qué realmente significa para mí, y los recuerdos asociados con este evento me llevan a mi infancia en casa de mis abuelos maternos. Estas personas tienen un corazón extremadamente bueno; donaron un terreno para la construcción de la Iglesia Católica de la comunidad, ubicada en la zona occidental de Honduras, conquistada por España de Europa. Estas comunidades se desarrollan en una mezcla de creencias españolas de épocas pasadas y una vaga memoria de su propia etnicidad. Entonces, mi abuela materna es una activista que pertenece a grupos de mayas Chortí y también es participante de la religión católica. Creo que es la mejor forma de tratar de describir estas corrientes de Latinoamérica y su mestizaje. Se me enseñó una Navidad como el cumpleaños de Jesucristo de la religión católica, y Santa Claus fue una confusión que tuve por un momento. Supongo que la idea de un anciano sonriente llevando regalos y bajando por la chimenea, sin que nadie pudiera verlo, me pareció fascinante. Incluso me quedé en varias ocasiones vigilando para verlo y hablar con él, pero parecía que cuando me distraía, él dejaba los regalos bajo el árbol de Navidad. Al crecer con tres familias diferentes, pude ver desde temprana edad que no había una verdad absoluta y que cada familia parecía tener sus tradiciones y sus formas de ver la vida. Estas tres familias eran la familia de mi madre, la familia de mi padre y ambas familias que cada uno creó tanto en el matrimonio de mi madre con quien no era mi padre, como en el matrimonio de mi padre que no fue con mi madre.
Llegué a la conclusión de que la Navidad, independientemente de la religión o perspectiva desde la que se vea, es una fecha especial para reunirse con la familia, detener cualquier personaje con el que se esté jugando en el mundo exterior y regresar a la compañía de un grupo de personas con intenciones de celebrar y compartir. Esta es la segunda Navidad que celebro con nuevos conocidos en un nuevo país, pero entiendo ahora que sin importar lo que sea que esté haciendo, quiero estar con mi familia en las próximas Navidades. Lo elijo de forma consciente, y eso significará la Navidad para mí: compartir tiempo en el presente con mi familia.
Llamé a esto el ‘XMAS Marathon’ y salí la tarde del 25 de diciembre con la intención de conquistar mi primera maratón de 42 kilómetros. Todo este año he estado entrenando mi cuerpo con carreras y lo he sometido a 250 horas de yoga. Mi primera carrera larga de este año fue de 25 kilómetros. Después de muchos años entrenando en el gimnasio, me di cuenta, hace dos años, que quería aprender a hacer deporte al aire libre. Comencé a pedalear hasta 40 kilómetros en mi primera bicicleta en la ciudad, y esto empezó a enseñar a mi cerebro cómo reaccionar de forma inmediata al tránsito y a entender la comunicación vial externa. Antes de salir a entrenar al aire libre, me aterraba cruzar la calle, ahora incluso puedo entender este movimiento externo con segundos de anticipación y mover mi cuerpo hacia las direcciones que quiero. También he descubierto que cada deporte diferente te brinda vistas externas en diferentes formas. Me refiero a que puedes transitar por la misma calle, pero parece que el ojo humano lo capta de diferentes maneras según el movimiento que esté haciendo. Como si esas partes visuales que a veces parecen escaparse se pudieran captar juntando más piezas de un rompecabezas que no sabías que estaban ahí, esperando para armarse.
En mi Xmas Marathon I de este 25 de diciembre, llego a los primeros 10 kilómetros en una hora y media. He tenido que crear un movimiento corporal que me ayude a soportar las bajas temperaturas. Me detengo un momento para observar el paisaje: luces de Navidad, personas caminando con sus perros y calles despejadas. La mayoría de los habitantes de Denver parecen haberse mudado de otros estados, por lo que en Navidad y el Día de Acción de Gracias, la ciudad se siente desolada.
El atardecer comienza a llevarse la luz del día, y mis alertas de supervivencia se activan. Mi cerebro me dice que dé la vuelta y regrese a mi departamento, pero mi alma dice fuerte que giraré de regreso después del kilómetro 21. Continúo y llego a la parte del trail de Cherry Creek donde ya no parece haber contacto cercano a la civilización. Parece que me sumerjo en una realidad de un cielo despejado, aguas cruzando los acueductos de la ciudad, algunos animales silvestres y muy pocos humanos transitando, incluso debajo de los puentes del trail puedo ver a personas sin hogar envueltas en un montón de trapos. Continúo.
He puesto un audiolibro recomendado por una de mis amigas de Honduras, con quien tengo más de diez años de amistad. Este libro se llama «Hambre de Hombre» y está escrito sobre superación personal de la autora y estudios hechos a diferentes mujeres con las que trabaja. Este libro llega a este punto de mi vida como otra pieza del rompecabezas de mi camino hacia mi autosanación, mi desaprender y mi regreso a la raíz de mí misma. Este plantea a las mujeres el cuestionamiento de desde dónde eligen a sus parejas, si desde la mujer que son o desde una niña herida que no ha sanado. Abre una conversación extensa acerca de desde qué lugar experimentamos las relaciones que hacemos con otros seres humanos, si desde la realización de nuestra existencia o desde patrones de sociedad y genealógicos. Incluso este libro cuestiona el feminismo actual, colocándolo en que se ha ido al extremo, dejando a una generación actual y reciente confundida. No ha dejado un espacio en medio para la reflexión y la comprensión de que genéticamente, las mujeres son distintas a los hombres. Se busca la equidad, respeto, mismos derechos, mismas oportunidades y la elección de que como mujeres tengamos la libertad de elegir nuestro propio destino. Pero es urgente abrir una conversación hacia el feminismo sobre las exigencias actuales hacia la mujer sin una estructura funcional hacia la realidad del diseño biológico y la diferencia entre lo femenino y lo masculino. Y como esto, personalmente, no son partes iguales, sino partes necesarias que se necesitan una a la otra para completarse.
Personalmente, abrazo muchísimo mi feminidad y la habito en un balance donde me libero para experimentar lo que mi alma desea. Me doy espacios para cuestionarme, porque desde la vigilia puedo encontrar un identificador que me haga sentir que estoy creando mi propia realidad de manera real. Aquellas partes que no entiendo, esos procesos actuales y esos lugares y sueños en donde todavía no navego, los dejo a este poder infinito iluminado, que a veces llamo Dios y otras veces Universo. Trabajo constantemente en una aceptación y agradecimiento por la vida que me permita comprender que soy un ser espiritual teniendo una experiencia humana.
He llegado al kilómetro 15 de esta carrera. El cielo parece más despejado y la existencia que rodea la mía parece desolada en este momento. Respiro profundo un aire helado que navega y me avisa que estoy experimentando el invierno. Este ejercicio me ayudará a que este cuerpo cree reconocimiento y me permita transitarlo con confianza. Mi cuerpo es asombroso y tiene una capacidad rápida de adaptación, pues está diseñado para experimentar en este planeta Tierra.
Escuchando este libro, me planteo la siguiente pregunta: ¿Qué significa ser mujer para mí? Rápidamente respondo que soy también creadora para mí misma sobre lo que significa ser mujer. Me llega esta información rápidamente porque estuve en una marcha en Puebla, México, en el año 2022, para protestar acerca de los números altos de feminicidio en México y la necesidad de leyes efectivas aplicadas de forma instantánea para frenar esto, para hacer justicia, crear seguridad y conciencia de un respeto hacia la mujer.
Este es un momento sagrado en mi vida, donde he creado una fuerza asombrosa para hacerme responsable de mí misma como ser humano, de forma emocional, económica, y poderme aventurar afuera a luchar por conquistar y realizar los sueños que quiero traer a esta realidad, y a vivir desde mi auténtico YO. En este momento, como una mujer soltera de 25 años, aterrizo que agradezco ser parte de la lucha a través de mi propia experiencia de elegir mi propio destino. Cuando pienso en la unión con un hombre, quiero la creación de esta integración pura y verdadera, donde mi feminidad no se sienta intimidada por la masculinidad. Deseo crear un espacio con el hombre que elija y me elija, una unión dual, donde ambos seamos imparables, respetando nuestros espacios y nuestro propio desarrollo individual, y que haya una creación de uno solo. Busco sentirme respetada, apoyada, amada, y tener la libertad de experimentar la maternidad con la flexibilidad de mis tiempos para la crianza y educación de mis hijos, así como la libertad de seguir con mis propios proyectos personales. Intenciono que eso suceda por elección al entrar en esas nuevas etapas y experiencias. Aunque estoy en otros procesos en este momento, pensar en esto me llena de ilusión.
He llegado al kilómetro 20, y parece que solo estoy yo desde la vista de mis ojos humanos. El frío se intensifica tanto que no estoy segura de si debería continuar. Entonces, empiezo a crear un espacio para reflexionar sobre lo ocurrido este año y cómo puedo sentir tanto crecimiento, entendimiento, emoción y agradecimiento hacia la vida. Pienso en cuánta hambre tengo de experimentar y cuán valiente quiero ser para soltar lo que ya no tiene propósito en mi vida, lo que ya ha cumplido su ciclo. Incluso esas partes inconclusas donde siento tanto dolor por tener que marcharme, pero donde el dolor parece ser más extenso si decido quedarme cerca. Es ahí cuando me abrazo y me entrego a mi fe en Dios para seguir avanzando, aunque haya una neblina que no me permita ver con claridad. Confío.
Correr ha sido tan importante para mí este año porque me ha permitido salir a expresar a través de mi cuerpo toda confusión y lograr un punto en donde puedo sentir claridad. Es la representación de un cuerpo que continúa en movimiento incluso cuando todo parece estar en contra.
Es una aventura salir afuera a buscar tu verdad porque la navegación se debe hacer hacia adentro en una oscuridad profunda. Cuando se nace desde ahí y se decide evolucionar hacia la luz, lo externo parece una expresión material de lo que surge desde lo interno.
Estados Unidos es una representación de un sistema capitalista con instructivos creados para aquellos que quieren seguir lo que otros dicen que es la verdad. En esto, no difiere de los diferentes sistemas creados y puestos en marcha en los diferentes países de todo el mundo. También es difícil aquí conocer a los originales creadores de su verdadera experiencia. Pero la misma estructura que sostiene la idea de este país libera espacios para aquellos que deciden salir afuera a vivir su propia realidad, y esto me hace agradecida de estar aquí.
He salido de lo que se sentía desolado y me he integrado a la civilización. Veo una nueva parte de la ciudad que ya no parece la ciudad, sino más bien suburbios de un estado que aún no he explorado. Es aquí cuando giro para regresar a mi departamento y terminar esta XMAS Marathon I. Es aquí donde mi cuerpo empieza a sonar las alarmas con fuerza, pero decido continuar sin buscar refugio. Sé que puedo lograrlo.
He logrado, a través de la presencia requerida para sobrevivir en estas bajas temperaturas expuestas a lo externo, sumergirme en el presente. Desde aquí contemplo mi existencia actual como si pudiera verme a través de los diferentes ejes de este planeta, y se siente jodidamente hermoso. Estoy experimentando correr una maratón, ¿y no es a esto a lo que vine? ¿A experimentar a través de este cuerpo humano?
He aprendido un nuevo idioma en un año, uno que claramente no domino a la perfección. El inglés, que originalmente ni siquiera es de América, pero todos aquí actúan como si lo fuera, al igual que el español en Latinoamérica. Pero, ¿qué significan las palabras al final? Son solo una simbología que busca probar sistemas comunicativos entre la humanidad. Ha sido mi primer año trabajando de forma presencial en una oficina, lo que me ha permitido interactuar con personas que hablan este idioma y aprender a comunicarme con ellos. Aunque no estoy haciendo el trabajo que me llena de pasión en este momento, me coloca temporalmente para aprender. Honestamente, el manejo y negociación de bienes raíces me despiertan interés en esta idea de hacer negocios. Quizás sea una parte que necesito ahora. Mi mente va en tantas direcciones que tener esta creación sistemática de trabajo estructurado me ayuda a un enfoque natural. Siento que puedo aprender con facilidad y que, con la experiencia de danzar con estas teorías, aterrizarlas parece ventajoso. Hasta puedo aplaudir de emoción.
Estoy saliendo, quiero seguir haciéndolo suceder a mi manera, con el respeto sagrado a mi propio ritmo, de creación, de aterrizaje y de comprensión. No estoy en la conversación externa. Estoy tratando de captar la mía al completo. No sé qué está pasando con la política actualmente, no sé sobre las guerras que ocurren. Aunque el dolor del colectivo interrumpe mi estación, es inevitable no sentir angustia, desesperación, dolor y confusión cuando se sienten las réplicas de un colectivo sucediendo. Es muy poca la felicidad que llega desde esas diferentes estaciones. Trato de crear un espacio en donde pueda enviar amor y buena energía, en donde en esta parte que me toca transitar y crear, quiero curarla, quiero evolucionarla. Estoy tratando de permanecer en mi propia estación.
Incluso a aquellos que parecen vivir su vida como el ciclo de una planta, no los juzgo; respeto sus formas. Pero yo elijo cómo educarme, yo elijo qué quiero aprender, dentro de las formas humanas sistemáticas que puedo controlar. Elijo lo que es más conveniente para mí y no pienso pedir perdón por esto, porque mis intenciones siempre salen de un lugar puro y honesto. En el misterio de una comunicación no al 100% con el alma, hay procesos de aprendizaje profundo que no siento recordar de forma consciente elegir, pero confío en que todo tendrá sentido, y que comprenderé pronto el porqué. O simplemente llegar al punto de no buscar el porqué, y solo agradecer.
Llego al kilómetro 33 y aquí ya no puedo ignorar mi mortalidad. La temperatura sigue bajando y debo buscar un lugar para recuperarme antes de entrar al estado de hipotermia. La ropa no es adecuada y empiezo a sentir hielo en mi piel. Corro con un poco más de velocidad y llego hasta el lobby de edifico que parece un hotel. Respiro, tomo agua, sigo respirando y regreso a mi cuerpo, empiezo a sentir un dolor intenso. Recupero un aliento caliente finalmente después de estar ahí 30 minutos y llamo a un Uber. Mi departamento está muy cerca, pero ya no puedo seguir exponiéndome por ese día. Mi Xmas marathon parece ser de 34 kilómetros esta vez. Llego a mi departamento temblando, pongo a llenar la tina con sal rosa del Himalaya, el agua está tibia. Quiero mi ropa, y veo mis pies destrozados, mi entrepierna roja, mi espalda baja quemada y me cuesta moverme por el espacio. Respiro profundo y vuelvo a entrar en calor. Esta carrera ha sido extrema debido a las condiciones del clima, pero he salido afuera a intentarlo. Me siento inspirada para seguir corriendo y me abrazo por saber también cuándo parar.
2023
Gracias por atraparme en tu existencia, gracias por las canciones que acompañaron el soundtrack de estos tiempos, gracias por los nuevos aprendizajes, por esas largas noches de confusión en donde me sentía enferma de vida y quería escapar, pero me quedé ahí observando mi propia existencia. Sabiendo que soy más grande que todo esto, que me sigo conociendo en todas y cada una de mis formas. Estoy viendo las diferentes caras, me mantengo fiel a mí misma contra todo pronóstico, lo navego, salgo a flote y el sol es radiante, tan iluminado.
Eres el océano, surfeando una de las olas, pero no olvides que ya eres el océano.
Escrito por Kafme
