
He logrado aterrizar en la nueva tierra firme; ningún huracán podría hundir este barco. Ha navegado con éxito en los laberintos de las diferentes olas en movimiento, y la bandera que veo danzar desde el timón, que dirigí, está pintada con los colores que yo misma he creado. Cada nueva tierra descubierta es una oportunidad para explorar, para seguirme viendo y conociendo. Desde aquí amarro la embarcación, tomo mi tabla de surf y estoy dispuesta a surfear las olas que deseo experimentar. Desde aquí, desde mi ser, ¡vamos a jugar!
Sentí que mi cuerpo empezaba a sudar en el escritorio donde estaba sentada, experimenté desesperación por querer estar cerca del sexo opuesto. Entonces quise ir y moverme en tu estructura, verte a los ojos y ponerme en tus recuerdos. No dije nada en específico acerca de nombres que trataran de describir nuestra cercanía de estos días; bastaba con una historia en mi cabeza acerca de ti para expresar mi energía corporal. Es curioso cómo se puede dar tanta importancia a la apariencia externa cuando esto es solo una ilusión, una cobertura cambiante que es solo una de las muchas puertas abiertas. Y contigo, no quise abrir ni una sola más; me quedé tocando la puerta principal de toda tu casa, parece que no hay nadie ahí adentro.
Con la premisa de apagar por un momento todas las formas, luces, sombras y luces de mi existencia, intenté captarte en una superficialidad que nos permitiera introducirnos en el cuerpo del otro, por un momento que me hiciera apagar todo pensamiento, toda confusión, toda soledad, todo miedo, toda ansiedad, toda desesperación, toda incertidumbre. Quería poder verme a través de tus ojos y desde ahí, saber que todo estará bien. Soy un ser humano en expresión de lo que estoy haciendo, que eso signifique para verme desde el todo. Con facilidad puedo verme a mí misma a través de ti; pude ver mis hermosos senos moviéndose, sentir las partes frontales y traseras de mi cuerpo, mi equilibrio para estar en una divina estructura y poder sentir tu propia expresión. Pero no pude sentirte..

Traté de buscarte desde diferentes direcciones y en un tiempo récord, como un caballo siendo fotografiado en movimiento en fotogramas por segundo, logrando una única fotografía de sus pies en el cielo, como si volara. Por un segundo te vi a través de tus hermosos ojos, y te volviste a esconder. ¿Qué estoy tratando de buscar aquí contigo?
Ni siquiera tú sabes dónde estás.
Duermo cerca de ti por las siguientes noches, acaricio tu precioso cabello del color del sol brillante. Estás respirando cerca de mi cuerpo desnudo, te sientes en paz, te sientes seguro, te dejas ver solo por segundos. Mis ojos se expanden, y empiezo a alejarme de ti en una cercanía y en un compartido espacio. Me mantengo firme en lo que quiero experimentar y me alejo de tu movimiento.
¿A dónde se va el alma cuando el cuerpo parece seguir con vida y funcionando? Como caricatura en movimiento repitiendo diálogos y rutinas que construyen un personaje estático, vacío. Como ciertas formas de supervivencia, pero aun cuando parece que ha ido y estado en muchos lugares, no parece llegar a ningún lugar específico. Actuando un papel disociativo de sí mismo, jugando a un papel que construye características atractivas que atraen a un patrón en una misma forma, llegando a nada. Como extras siendo parte de lo que otros les dicen de cómo debe ser su vida.

Atlético cuerpo humano, ojos del color del océano, cabellos acariciados por el sol, olor a marcas de lujo, brazos fuertes, buscador independiente de sus propios sueños, manos inquietas, temperamento brutal forzosamente controlado, impaciente, buscador externo de las emociones adictivas, centrado movimiento corporal habilitado para durar hasta el amanecer, técnicas practicadas, resistencia deportiva de años en práctica, pasos de baile en coreografía armada, enloquecido de atención logrando calmarse con los años. ¿Qué sigue? Quizás no lo pensaste más allá de solo un movimiento. Ahora tampoco sabes exactamente dónde estás. ¿Cuál era la necesidad de una invitación desde un lugar sin una verdadera intención, energía poderosa desperdiciada y una victoria superficial, aprobada a la vista de espectadores que solo son eso? El ego tomó vida propia en la expresión de tu cuerpo adulto, y desde ahí, no puedes ver lo que está enfrente de tus ojos, aunque en el fondo tu alma grita a todo volumen para volver a tomar riendas de la expresión hacia lo externo. No me quedaré sentada en tu sillón de la sala de estar, tratando de descifrarte. No estoy interesada en ver a alguien que no se ve a sí mismo. Entonces, fuerte digo que tengo que irme. Te enojas y dices que soy fría. Ni siquiera me conoces!

Llevas flores de una tonalidad rosa que me gusta, sale y se esconde tu alma, abrazas partes de mi cuerpo al dormir, y me observas sin poder comprender ninguna de las piezas, te alejas y te acercas. ¿A qué juegas?
Supongo que las diosas bajan a veces para tener sexo con mortales.
No hay nada dañado aquí, simplemente una observación y aceptación a la realidad, y un natural alejamiento de lo que no se quiere ser parte.
No se puede pretender o fingir cuando ya se sabe la verdad; dejaste que te absorbiera una de tus partes prácticas. Deseo que vuelvas a ti mismo y desde ahí, recuerdes esos días en donde estuve frente a ti…
No estoy dispuesta a renunciar por ningún segundo a ninguna de mis partes y formas, a lo que soy hoy, fui ayer, y seré y me transformaré solo por tener cercanía de otro ser que en el fondo se siente vacío. Me quedaré con esos avistamientos cortos a tu alma, y trataré de recordarte desde ahí.
En el avión de regreso con una sensación a muerte, tratando de abrazarme de algo, esforzándome por regresar conmigo misma, me vuelvo a encontrar en las miradas hacia la ventana del tren de regreso a la ciudad. Sonrío porque sé lo que quiero, y eso es hermoso. Podré verlo desde diferentes direcciones, y él abrirá sus puertas, porque él también está buscando abrir las mías. Por ahora, seguiré abriendo mis propias puertas. Pero, gracias por el ride 😉
Ahora saquémonos eso de mi cabeza; se debe traer a la realidad lo que busca ser expresado en el espacio donde se materializa. Había creado en mi cabeza antes de que pasara, y ese fue mi error. Vivirlo por mí misma, algo que te involucraba, sin dar espacio a la observación de algo nuevo, es como si hubiera querido estar un paso antes de algo que no solo dependía de mí. Aprendo con humildad mi lección, de no hacer expectativas sobre movimientos en donde no soy el único creador involucrado.
Expectativa Parte I
Estoy sonriente, corriendo hacia tu encuentro en los pasillos del aeropuerto de la ciudad de Seattle. Estás con los brazos abiertos y salto hacia tu encuentro; ambos nos abrazamos y tenemos nuestro inocente primer beso. Traes flores hermosas y un abrigo extra por si tengo frío. Abres la puerta de tu carro y, por un lapso de segundo, nos vemos por primera vez desde más allá de nuestros cuerpos. Ambas almas se encuentran, y están emocionadas por crear recuerdos juntas.
Realidad Parte I
Me siento estresada. He tenido un viaje en el que el vuelo se ha retrasado por horas. He viajado desde la ciudad de Denver, donde las temperaturas están a más de 22 grados bajo cero. Me he peleado con una de las guardias de seguridad del aeropuerto porque no ha aceptado mi ID para proseguir a abordar el avión. He tenido que mostrar que estoy legalmente viviendo en este país para poder continuar. Me enojo y la enfrento; le he dicho que no quiero tener ningún contacto con ella y que necesito hablar con su supervisor. Ella se ríe en mi cara y llama a su supervisor. Hablo con él y le explico que no entiendo por qué tengo la necesidad de mostrar mi tarjeta verde de residente cuando tengo otro ID perfectamente válido para mostrar. Él me ve a mí y a ella, intercambia palabras y luego se dirige a mí, diciendo estar de acuerdo conmigo. Trato de respirar profundo y proseguir a tomar mi vuelo, pero estoy tan enojada que me quedo cerca por un largo rato. Luego finalmente prosigo; logro calmarme. Sé que nada es de forma personal, pero es increíble cómo personas de un mismo continente pueden intentar poner el pie enfrente para impedir el tránsito a otro latinoamericano.
Después de esperar durante dos horas en el avión a que lo descongelaran para un viaje seguro, por fin despega el vuelo y me emociona saber que pronto te veré. Observo mi teléfono y está muerto de batería. Logro cargarlo por unos minutos después de aterrizar. No sé exactamente dónde estás, y me empiezo a preguntar si esto es una buena idea. Entonces, me lanzo a la continuación de mi vida y la creación de nuevas experiencias. Logro localizarte después de dar varias vueltas en el aeropuerto, salgo por la puerta número 10, y te observo a lo lejos, precioso hombre de Dinamarca, diciendo mi nombre. Te escucho pronunciarlo; ambos ni siquiera nos podemos comunicar en nuestros originales idiomas, pero nos encontramos.
Abres la puerta de tu carro para mí después de ayudarme a subir mi maleta. Te cuento un poco rápido acerca de mi día, y me interrumpes para regalarme unas preciosas flores. Te observo a los ojos y me quedo ahí unos segundos; tienes unos ojos preciosos. Nos introducimos a una realidad ahora compartida, pero en el fondo se siente como si fueras un completo extraño. No sé qué estoy haciendo aquí, pero hay fe en mí.
Pero, ¿qué estoy diciendo? No eres culpable de nada, solo de innecesarias expectativas que hice sobre algo inexistente. Entonces, un inocente movimiento: déjame recuperarme de algo que nunca fuiste.
