24 de agosto de 2023
Denver, Colorado, Estados Unidos
Se abre un nuevo espacio para el aprendizaje de algo que me ha pedido una vista profunda, respiro profundo y me quedo quieta, observando a los demás seres humanos que buscan vivir desde la conciencia.
El atardecer en estos días finales de agosto se queda más tiempo, el verano parece despedirse, dejándonos ver sus últimos días calurosos, y estas son unas nuevas sensaciones en mi sistema. El verano en Colorado parece intenso, los rayos del sol son tan fuertes que no parecen ser amigables, y aunque solo tengo un año viviendo en los Estados Unidos con ubicación en Colorado, me sigo sintiendo inexperta en las observaciones de su movimiento. Parece que mi mente estuvo tanto tiempo en estado de alarma, pues le metí de inmediato un completo nuevo país. Apenas mi cerebro empieza a observar esta nueva realidad.
Solo quiero tener la oportunidad en el futuro de ver al otro después de haberme visto a mí primero.
En este nuevo espacio, tengo la vista de Lakshmi, una diosa símbolo de abundancia y prosperidad, una representación de estas dos energías, tanto material como espiritual. Pintada en un mural con contrastes de diferentes colores, inicia mi aprendizaje de la filosofía de yoga, no para hacerla mi propia vista de la vida, sino para estudiar su forma y aprender de ella. En mi camino de la vida hasta ahora, siento como si cada vista desarrolla conciencia propia o se forma parte de otras voces. Estoy en la búsqueda de entender mi propia filosofía de vida, pero en mi creencia de la unidad eterna infinita, quizás se termine llegando a una expansión de conclusiones similares, y lo que quiero conquistar es poder vivir cada día de mi vida desde la verdad.
Formamos un círculo integrado por profesores y estudiantes. Cada uno de los profesores expone su trayectoria en la práctica de yoga hasta ahora, y cada estudiante, incluyéndome, expone nuestra intención al unirnos al aprendizaje de Yoga. También compartimos nuestra relación con esta práctica hasta ahora.
Los nombres empiezan a reproducir cada una de sus voces, y se escucha la mía: “Mi nombre es Katheryn, tengo 24 años de edad, he nacido en Honduras. He vivido en México durante tres años y hace casi un año me he mudado a los Estados Unidos. Tomé mi primera clase de Yoga a los 17 años y desde ese día ha sido parte de mi vida mediante la práctica física. Pero ahora estoy interesada en aprender y conocer su filosofía. El año pasado, en mis primeras semanas en este país, encontrar este estudio de Yoga significó encontrar un portal para poder regresar a mi conciencia y decirle a mi humanidad que todos los cambios por los que estaba atravesando eran necesarios como parte del proceso de mi vida. He tomado la decisión de divorciarme el año pasado de la persona con la que compartía una relación romántica, ya que sentí en mi experiencia viviendo en México que necesitaba un espacio en el tiempo de mi vida para estar en intimidad conmigo misma, para no perturbar ninguno de los espacios en el conocimiento de mis propias formas, para poder elegir en el futuro compartirme con otro en esta intimidad romántica desde un conocimiento conmigo misma primero. Y aunque sé que las relaciones nos ayudan a sanar y a conocernos a nosotros mismos a través de ellas, pienso que cuando no nos hemos dado la oportunidad de estar con nosotros mismos primero, llegamos a elegir desde un desconocimiento y esto puede provocar heridas al otro, heridas a nosotros mismos. A pesar de que he sido honesta durante mi relación y matrimonio, y este fue uno sano en donde aprendí sobre el amor incondicional, sentía a gritos que yo necesitaba este espacio. Sigo aterrada y a veces siento como si estuviera navegando una embarcación gigantesca sin tripulación, mientras me siento aterrorizada por una inestabilidad en el clima, y fuertes azotes de tormentas y olas. Confío en que llegaré a mis direcciones y que volveré a ver la luz del sol en tranquilidad, en amor, en entendimiento, en presencia y en paz, y ojalá pueda compartir esto con otros seres que como yo se han sentido o se sienten similar a como me siento. He llamado a esta nueva etapa de mi vida «etapa de sanación y de integración.»
Deseando que expresar esto en el nuevo idioma inglés que estoy aprendiendo sea comprendido, termino de dar una instrucción de mí misma en este momento de mi vida, y escucho con admiración y atención a cada voz presente. Es una oportunidad significativa compartir esta intimidad en este espacio sagrado con estos seres humanos.
El altar de esta sala tiene a Ganesha en medio de la mesa. Se nos pide a cada uno de los estudiantes escribir en papel nuestras intenciones para el curso de entrenamiento que estamos a punto de iniciar. Las escribimos y, bajo la iluminación de una luz, ponemos con fe nuestras intenciones, pues en el acto de valentía de hacernos responsables de nosotros mismos y conocernos reside la liberación y el encuentro con la iluminación.

