México


En la captura visual de mi vida y las sensaciones que mi cuerpo humano produce para luego almacenarlas en un espacio en donde soy la única que tiene acceso, puedo volver a sentirlo cada vez que decida recordarlo. Sin duda, hay momentos en la vida que marcan un antes y un después, y esa madrugada de regreso a Estados Unidos me rompió completamente el corazón. Ahora sé que también puedo amar a un amigo, y es un amor tan profundo que no busca ninguna explicación. Simplemente se deja suceder y es agradecido.

Me encontraba en el asiento del autobús, cerca de la salida para desembarcar en la Terminal 1 del Aeropuerto Internacional Benito Juárez de la Ciudad de México, cuando escuché a mi amiga gritándome desde el asiento del pasajero del carro. La observaba a través de la ventana de mi asiento, deseando poder pedir al conductor del autobús que se detuviera para que pudiera correr hacia ella y darle otro abrazo. Quería expresarle lo mucho que significas para mí.

A pesar de nuestras formas completamente distintas de existir en este mundo, el inexplicable amor que nos une nos ha permitido formar parte la una de la otra en nuestras vidas. He sido brutalmente honesta contigo acerca de cómo veo la vida, de mis límites, y también he aprendido de los tuyos. A lo largo del tiempo, hemos encontrado nuestra manera única de permitir que este vínculo exista.

Regresar a México fue necesario para poder conectar las partes restantes y asimilar todos los cambios del último año. Pude ver ambas perspectivas como mujer latinoamericana viviendo ahora en los Estados Unidos, reconociendo que, sin importar lo que esté haciendo en el presente o en el futuro, Latinoamérica es parte de mí. Me siento agradecida y orgullosa de ser una mujer latina. Hay tantos colores, tanta diversidad, y tantas expresiones artísticas diferentes en esas tierras que puedo sentir la presencia de todas esas almas soñadoras y vibrantes, con una esperanza y pasión por la vida que comparto plenamente.

Foto de Robert Lozano

He encontrado espacios de claridad en el silencio de la observación. He aprendido sobre la importancia de escuchar a otros y considerar sus diferentes perspectivas sobre la vida. He experimentado la paz que surge al respetar estos puntos de vista, manteniendo claro el mío y encontrando un punto intermedio que me permita coexistir, aprender y seguir evolucionando a mi propio ritmo.

Estamos tres mujeres jóvenes compartiendo una habitación doble, estamos agradecidas de coincidir en esta vida, mientras mi amiga está llorando al leer la carta que escribí para ella de agradecimiento por nuestra amistad, y como sus acciones me demuestran más que cualquier palabra su intención de ser parte de mi vida. Jamás me había cuestionado el significado de la amistad como lo estoy haciendo últimamente, es como si en ella hubiera un acuerdo no hablado de ver al otro realmente como es y amarlo.

He estado trabajando mucho en mi comprensión sobre el amor de forma muy consciente últimamente, he incluso podido ver desde qué lugar me relaciono con el otro y aunque sé que es desde ser yo misma, puedo ver esta feminidad en mí que busca este abrigo sano masculino y es algo que se siente completamente natural y es simplemente hermoso, jamás quiero perder eso porque sé que viene desde lo más primitivo de mi propia existencia, y forma parte de mi identidad, y aunque sé que ambas energías existen en mí, tengo interés en encontrar un balance conveniente que me permita respetar al sexo opuesto y admirarlo.

Me he preguntado también acerca de las despedidas, cuál es la forma correcta de «Decir adiós» y qué significa realmente esa palabra. ¿Cómo puedo dejar ir a alguien con quien compartí mis pensamientos y parte de mi vida? Porque esas versiones de mí con las que ya no me identifico siguen sintiendo esas emociones, como réplicas que no son parte de mi realidad actual pero que resuenan como ecos del pasado. Entonces, quizás no haya un adiós para siempre cuando aún se almacenan recuerdos vividos en mi memoria de esa unión que tuvo un lugar importante en la historia de mi vida, pero sí existe una forma de cierre que ya no me permite crear nuevos recuerdos. Simplemente se siente que ha cumplido su propósito y solo puedo agradecer y soltarlo.

¿Podré experimentar algo sobre aquel que quiero que sea para siempre?

De repente, estoy llorando en la habitación del lugar donde nos hospedamos. Estoy confundida porque estás diciendo que tienes sentimientos por mí y me preguntas en tono alto por qué yo no me estoy sintiendo de la misma manera. No puedo explicar simplemente que he eliminado toda idea del romance porque no quería que las cosas se complicaran y perderte, cuando aún estoy en el proceso de conocerme a mí misma y de asentar en todas sus formas la vida que quiero experimentar. Sales de la habitación y quedo totalmente confundida. En el viaje de regreso, hay un espacio en donde solo se escuchan nuestras voces, y dices titubeando por primera vez que me amas. Te digo más tarde, antes de regresar, que también te amo. Lo dejamos de manera amistosa y por primera vez escucho a un hombre que no es mi familia decirme que me ama sin que nada de nuestra forma física romántica se haya involucrado. Soy completamente bendecida por experimentar tu puro y honesto amor, que es más fuerte que cualquier limitante humana.

Foto de Mario Alvarado

No soy aún este objeto animado con vida, sonriente y feliz las 24/7. La felicidad solo es posible experimentarla en porciones racionadas de tiempo. Soy brutalmente honesta conmigo y los demás, sé que puede llegar a doler, pero aprendo la forma adecuada de comunicarme y llegar a dos partes entendidas, de quedarse o de irse si es necesario hacerlo. Estoy en constante aprendizaje sobre dejar ir, y no quedarme en espacios donde sienta que no pueda ser yo misma o no me sienta apreciada. Trabajo de forma tan constante y consciente en la realización de mi vida que de ninguna manera voy a permitir nada que no sea real y verdadero en ella. Estoy hambrienta y sedienta de nuevas experiencias, y la forma en que puedo verme a mí misma es algo tan grande que tengo presente cada mañana al despertar: voy a morir un día y no me puedo dar el lujo de vivir una vida que no sienta.

A todas las personas que amo, y todas aquellas que también me aman, ustedes son medicina pura que me alivia y me trae de regreso. Estoy infinitamente agradecida por su existencia, y espero seguir eligiendo cada día ser una buena persona y poder estar ahí para ustedes en la forma que yo pueda y se me necesite.

Deja un comentario