El Diálogo Verbal de ‘Robot Dreams’

Personajes no-humanos experimentando las emociones humanas.

Rodeada de un ambiente neoyorquino de los años 80s, se empieza a narrar una historia en silencio de los protagonistas, pero en un desborde de emociones para los espectadores y para quienes experimentan la creación de estos movimientos. Hay una conversación que fluye sin interrupciones y que no necesita de palabras para ser comprendida. Se basa más bien en un sentimiento que todos tenemos en común: la búsqueda del amor, la felicidad, seguridad y cierta estabilidad que encontramos cuando decidimos experimentar la vida acompañado de alguien con quien podemos mostrarnos tal cual somos en todas las formas en las que nos hemos encontrado.

Aunque esta película, «Robot Dreams», deja abierto el tema del amor y la intimidad como algo no solo exclusivo para parejas, sino también deja una puerta abierta a que veamos las posibilidades de experimentar el amor y la libertad de ser nosotros mismos, también en la amistad. Personalmente, creo que veo el amor ya desde una forma universal, en donde entiendo el grado de intimidad y sus diferencias en cuanto a lo romántico, pero también experimento el abrirme a la expresión de amar a quienes llamo amigos.

Al igual que a mis familiares, hay una relación que se desarrolla, y con la presencia de una comunicación en esta, hay aperturas que nos permiten ver al otro en su esencia y sentir amor y agradecimiento por la oportunidad de compartir vida.

El escenario en el que se desarrolla esta historia es un New York que aún no he tenido la oportunidad de conocer, pero que a través de los guiños almacenados en la cultura popular puedo reconocer, y esto me hace sentir inspirada. La transparencia con la que se muestran las emociones de sus personajes es una realidad de la que nadie quiere hablar desde la realidad en la que observo la película, al menos no directamente.

Pienso que todo ser humano merece la oportunidad de la autorrealización en todos los aspectos posibles de su vida. Cuando pueda sentir este vistazo de sí mismo y del mundo, decidir desde esa conciencia si quiere compartir su vida con otro ser humano y abrir espacio para que este otro comparta su vida desde la propia narrativa individual, buscando crear una unión. Pero, ¿qué pasa cuando en ese camino de autodescubrimiento nos cerramos a la posibilidad de experimentar con el otro? ¿Qué ocurre cuando en esa prueba-error tenemos la oportunidad de vernos a nosotros mismos a través del otro y aprender lo que realmente queremos en cuanto a desde dónde y cómo queremos salir a interactuar con los demás, y cuáles son las relaciones que buscamos construir y experimentar?

Es fácil querer salir y buscar la amistad del otro, y casi siempre se busca que se tengan intereses similares para poder partir de algo que se sienta familiar para ambos. Sin embargo, cuando estamos en una amistad, parece que siempre cuidamos la idea de un personaje para no caer en una vulnerabilidad con el otro, por miedo a que este se aleje o por temor a que se nos vea de verdad. Siempre soy yo mismo en cualquier interacción. Entiendo que hay diferentes formas de relación dependiendo del porqué de la necesidad de esta, pero en cuanto a mis relaciones románticas y de amistad, siempre soy yo misma. Al hacerlo, también compruebo si estas personas me ven verdaderamente y se dejan ver verdaderamente.

Para experimentar la verdadera realidad, tienes que ser real, hablar desde hasta donde sabes quién eres ahora mismo, y compartir si sientes confianza hasta donde quieres llegar o en quién te gustaría convertirte. Pienso que experimentar el amor es enamorarse de esas realidades que esas personas comparten de sí mismos y de cómo ven la vida desde su propia perspectiva. Personalmente, no busco relacionarme con personas de un grupo específico o interés; siempre estoy abierta a conocer diferentes perspectivas andantes porque me parece emocionante tener la oportunidad de conocer personas de todo tipo y poder elegir en una conversación compartida quiénes son esas personas con las cuales la relación se desarrolla y perdura.

La decoración del departamento del perro se siente familiar; los paisajes estructurados que se ven por la ventana son una clara referencia a cómo es la paleta de colores de la mayoría de adultos en su entrada a esta etapa. Como nueva usuaria de la experiencia de los Estados Unidos en mi propia conversación y una también adicional que se siente compartida, puedo ver cómo la idea de una experiencia de usuario de la época actual se revela. Sin importar los años atrás en los que esté ambientado este cómic de Sarah Varon, que se ha estrenado el año pasado en una película, los escenarios siguen siendo relevantes y el estado auténtico en donde se percibe la experiencia de la vida actual también se conserva.

Porque, sin importar a dónde vayamos como individuales o en grupo, hay una parte crucial en nuestras vidas en donde tenemos que vernos cara a cara con nosotros mismos.

Para el perro, cuando esto sucede, es en una noche normal de su vida, donde está comiendo comida congelada, viendo algo en la televisión y observando en su propia presencia cómo la vida se siente tan rutinaria. Se detiene por un momento al día siguiente para observar las sonrisas, las caras de los demás animales fuera, y cómo la mayoría parece tener una cierta complicidad con el otro. Luego regresa a la mirada de sí mismo y observa que no hay nadie a su lado con quien compartir esas vistas.

Después de ver un anuncio en la televisión, decide ordenar a un robot. Una vez armado, el robot cobra vida y parece ser su cómplice en la cotidianidad de la vida que ahora comparte con él.

El perro está emocionado de mostrarse a sí mismo y la vida a su nuevo compañero. Este parece tener una conciencia propia en donde está abierto a seguir al perro a dondequiera que él vaya, sin cuestionarse incluso acerca de sus propios límites como una máquina o sobre las diferencias entre ambos. Simplemente hay una corriente que los une a ambos y que hace que su unión sea posible.

Hasta que un día caluroso en la playa, el robot deja de moverse. Debido a la dificultad de su movilidad, el perro tiene que abandonarlo en la playa, con la esperanza de buscar una solución lo más pronto posible para regresar a esa corriente en donde existían.

Y aquí es donde todo se vuelve extraordinario, porque el perro entra en una etapa donde a toda costa intenta recuperar al robot. La vida afuera parece dejar de suceder para él, y su único enfoque es recuperar esa corriente en donde podía coexistir con el mundo y consigo mismo de una forma pacífica, emocionante y feliz. El mundo parecía un lugar completamente nuevo a experimentar porque había alguien cerca con quien podía ser él mismo, y todo parecía ser posible porque tener al robot cerca lo hacía sentir seguro.

El robot, por su parte, empieza a experimentar una serie de sueños lúcidos en donde se prepara para el encuentro con el perro y se vuelve a conectar a esa realidad compartida. Pienso que las veces que nos sentimos solos en esta vida no es por falta de personas allá afuera, sino por falta de personas que realmente nos vean, nos comprendan y nos amen por quienes somos realmente, incluso en la torpeza del autodescubrimiento propio.

Después de varios días que se convierten en meses y experimentan los cambios de las estaciones, el perro se da una pausa para pensar de forma lógica y decidir regresar a la playa por el robot cuando este vuelva abrir. Así que el perro decide continuar con su propia conversación interna expresada hacia la vida, y aún con miedo sale afuera a experimentar. Es interesante cómo, con solo una decisión de atreverse a ser algo diferente, aún con miedo desde esa vez que hizo la compra del robot, esto también significó una apertura de un antes y un después, en donde el perro, por cuenta propia, empezó a tomar nuevas decisiones para buscar una experiencia compartida.

El robot, aun en su estado de metal, no pudo mantenerse intacto en la intemperie, y muchas cosas fuera de su control suceden, hasta el punto en donde la vida y sus movimientos se fusionan para redirigirlo a otra parte. Es aquí donde, aun con la esperanza de un reencuentro con el perro, empieza ahora la propia narrativa consigo mismo de la experiencia de usuario al mundo que lo rodea, y aun con sus recuerdos y la incertidumbre, se mantiene con vida.

El material desorganizado de algo que antes tuvo la forma de un robot llega a las manos de alguien curioso que, en el desarrollo de su propio ser, extiende sus intereses hacia la vida. De esta forma, encuentra las piezas y vuelve a armar un nuevo estilo físico del robot. Este, con su movilidad recuperada y ahora desde cierta forma de conciencia de sí mismo, vuelve a la recuperación de lo que conoce como vida. Sin pensar en el pasado, se abre a la realidad que está sucediendo ahora mismo. Es ahí donde, desde la naturalidad de su ser, comparte nuevas experiencias con un ser que realmente no lo necesita en su vida, pero que desde esa autorrealización de sí mismo y de su vida, ambos encuentran una conexión y la desarrollan con una naturalidad hermosa.

Y cuando parece que, desde distintas direcciones, tanto el perro como el robot continúan con sus vidas, hay un momento en donde el robot, desde lo lejos, vuelve a verlo. Crea este escenario en su cabeza de cómo sería ese reencuentro, cómo esa recuperación finalmente de donde lo habían dejado, y todo parece que seguiría su curso. Pero luego despierta y abre una línea decisiva en donde tiene que elegir qué es lo más conveniente para sí mismo. El perro parece estar con otro robot, lo cual deja claro que compró otro compañero pero con la lección de aprender a cuidarlo y lo que aprendió del robot anterior.

Luego tenemos a Robot, que regresó desde los escombros de una existencia física casi destruida y que ahora comparte su vida con alguien en donde siente que, por elección y decisión, esa narrativa es compartida. Es ahí donde, en su torpeza de desarrollo de su propia conciencia, se elige a sí mismo y acepta todo lo sucedido de su pasado para llegar al punto en donde ahora, por cuenta propia, puede decidir cómo quiere desarrollar su propia experiencia de usuario.

En el análisis de ambas narrativas, incluida la compartida, lo más extraordinario de este filme es que no tiene ninguna palabra de sus protagonistas. Pero las emociones que transmite me hacen aterrizarla en estas mis propias palabras. Me hace entender la diferencia de elegir al otro desde una soledad y la diferencia de hacerlo desde una conciencia. Esto es aplicable a cualquier tipo de relación, porque pienso, a este punto de mi vida, que el amor es universal y es una energía tan inexplicable y verdadera que es esa luz que ilumina al universo entero. Desde ese primer avivamiento cuando por primera vez todo dejó de ser negro y dejo abrir nuevas formas de vida bajo esa luz que aún sigue en desarrollo, pero que es creciente y que un día lo iluminará completamente.

La importancia de tomar las experiencias de nuestra vida hasta el punto donde nos encontramos para el cuestionamiento y que esas respuestas se integren al autoconocimiento de nosotros mismos. Desde esas experiencias, aquellas que hemos pasado con nuestra familia, amigos, y cada una de las interacciones sociales que nos han rodeado, pero las más importantes, esas relaciones de intimidad en donde han creado un antes y un después de nosotros mismos. La importancia de todas estas interacciones y sus formas, para abrir una línea de conciencia en donde sepamos elegir con quién realmente queremos estar y cuáles son esas formas de conversaciones compartidas que buscamos experimentar.

También la importancia de dejar ir a todo aquel y aquello que ha estado en nuestra vida como un visitante, del que no sabemos si su boleto tiene una fecha de regreso a donde sea que redireccione su vida, o si ese boleto no tiene ninguna fecha escrita aún, o quizás no hay un boleto de regreso. La verdad es que nunca realmente sabremos sobre el otro y su permanencia en nuestra vida, pero de quien sí tenemos control de decisión de cuándo irnos o quedarnos es de nuestra propia estancia.

La prueba más grande que tenemos acerca del amor verdadero es cuando soltamos, cuando dejamos ir y deseamos con buena energía el mejor de los destinos para quien decidimos soltar y agradecemos por ese cruce en nuestra vida. Porque todo y todos con quienes coincidimos en esta vida nos vienen a mostrar algo, ya sea algo que tenemos que trabajar, sanar, o simplemente alguien con quien finalmente, en la libertad de ser quienes somos, lo que queremos, y en el autodesarrollo y crecimiento constante de nuestro ser individual a lo largo de las diferentes etapas de nuestra vida y en la creación de quienes somos verdaderamente, decidimos realizar una apertura de ver al otro y crear una unión. En donde el mundo se siga sintiendo como un lugar emocionante en donde cada mañana nos sintamos inspirados y emocionados por salir y experimentar.

Siento que el perro no pudo encontrar esta autoconciencia desde donde elegía tener compañía, y se quedó en una repetición constante de algo que no quería enfrentar ni ver. Pero siento que, ante todo pronóstico y en la ilimitada idea de la invención de su existencia, el robot desarrolló una conciencia que se conservó pura y honesta hasta el final, tanto que sacrificó la idea de lo que antes se sentía familiar y conocido, por algo completamente nuevo e inesperado. Y lo hizo por amor verdadero al perro y por respeto a las decisiones que el perro tomó en la continuación de la narrativa de su vida

Robot Dreams tuvo su estreno mundial en el 76o Festival de Cine de Cannes el 21 de mayo de 2023, en la sección de proyecciones especiales. 10] Recibió la aclamación de la crítica de los críticos y recibió el premio a la mejor película en la sección Contrechamp del Festival Internacional de Cine de Animación de Annecy y el premio a la mejor película de animación independiente en la 51a edición de los Premios Annie. Ganó el Premio Goya a la Mejor Película de Animación y el Premio de Cine Europeo a la Mejor Película de Animación y fue nominado a la Mejor Película de Animación en la 96a edición de los Premios de la Academia. 

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