Americanos blancos observándome desde un crucero

Musica: Flying
Músico: Carl Storm

Febrero 2020

Cerré la puerta del nuevo auto, estaba esperando por mi a unos metros de mi departamento. El lugar mas pequeño para compartir la vida de recién casados. Puse la mirada penetrante al nuevo hombre de ojos claros. Quise que arropara su cuerpo al mio, le dije que escuchara la canción que me hacia sentir viva. Prometió guardar el recuerdo no si antes mostrar lo único bueno que tenía para ofrecer. Me envolvió con el arte por un instante. Me hizo creer que era con quien debía estar.

Los deseos físicos siempre aguardan para contar su verdad después de darles rienda suelta. No se intereso en las palabras de amor que tenia para él (inventadas palabras). Como creer en alguien que apenas acabas de conocer, fue mejor para él aprovechar el tiempo antes del amanecer. Dijo las palabras que quería escuchar mientras besaba suavemente mi cuello, me juré hace mucho tiempo atrás no caer en el precipicio del amor enloquecido. El parecía venir envuelto en una caja con lazos rojos como los de San Valentin, es duro tener que haber cerrado esa puerta cuando las ganas de querer entrar fueron tan grandes. Difícil de explicar.

Fotografía por Lisa Fotios. Edición by Kafme

No se debe sentar en las piernas de un desconocido para descubrir una chispa de amor. La juventud me movió queria sacar sufrimiento cuando las caras se despidieran. No hubo maquillaje en la cara de la amante, no se puso una ropa corta que dejará ver su piel solo aquel outfit que tanto le gustaba la hacia sentir bonita. Esperando la llegada del nuevo hombre, mirando su cuerpo por largo tiempo en el espejo para recordarse lo bien que lucia. Bajo las escaleras del departamento que compartía con la Reyna Isabel. La sonrisa se podia ver desde lo alto, el León miraba con hambre a su presa.

Me aferre al tipo de dolor que producen las despedidas. Por largas temporadas no queria decir adiós al hola que se destruiría, me dio un poco de aliento escucharlo decir cada palabra de la descripción de nuestro primer encuentro, como si haberme conocido les dejaba algo memorable. Reimos a carcajadas en el bar mexicano con ubicación en las honduras, no hubo despedida emotiva esta vez; los cuerpos no se encerraron en la habitacion para arrancarse la piel. Los amantes quisieron con desesperación llevar a la mujer a sus sabanas para recordar lo bueno que fueron alguna vez.

Fotografía Por Flora Westbrook

No me canso de dolor de las despedidas, jamas me cansaria de sentir algo. Tome un crucero para ver como se sentia la estabilidad quiero confesar que me gusta la vista desde aqui, no te dejes engañar esta nave también tiene fecha de regreso es que no podria apreciarlo sino fuera de esta manera. No se puede mezclar la esencia con la de alguien más, sería demasiado sufrible colgar el cuerpo joven para su vejez. Rodeándose de los que quisieron quedarse amándola sin compromisos, es el lugar en donde se debe estar; aquel que no juzga solo abraza a la indiferencia que les permitió entrar. Es la ruta que debe seguir la embarcación, es la única que estoy interesada en seguir.

Mirando a los cuerpos blancos y pequeños que parecían sardinas en una lata que flota en el océano, observando el nuevo color de piel al otro lado del mundo. Que privilegió presenciar la tierra firme del descubrimiento, el ángel dejandose fotografiar un dia previo antes de su cumpleaños, con la mejor compañia que no valoro como debía. No hizo lo suficiente para que se quedara para siempre. Caerá la noche en aquel doce de octubre en la playa, mientras bailo un tipo de musica extraña. Siendo presenciada por el nuevo enamorado, se solto la tradición de pasar los cumpleaños en la playa, espero volver a retomarla. Hace falta regocijarse en los escenarios que nos dejan ser, sin juzgar.

Fotografía vía We Heart It

Lanzarme a los brazos de la cara que prometio un poco de amor, solo un poco hasta despertar al amanecer. Me agarro de las manos para llevarme al cuarto de los besos. No sabian a nada, la mente trataba de hacer un esfuerzo para conectarse, no lo lograba. De repente una pequeña semilla de amor broto en aquel lugar de perdición, me sente en las piernas del otro inglés, le dije al odio las palabras dulces que conquistan a cualquier casanova. Me miro a los ojos y me dijo “personas como tú no se conocen en estos lugares” la noche se tornaba a día, tan rapido como la tormenta eléctrica alumbrando la oscuridad. No quiso traer la razón a su cabeza. Subió al auto y se fue con el extraño, quito la ropa para deleitar al otro lado no queria entregar su cuerpo, los ojos de color no pudieron dejar de verlo. Le pareció tierna la necesidad del nuevo cuerpo, dejo que los besos tocaran su piel y comenzo la aventura del sexo descontrolado.

El vio la cara de su nueva amante cuando se pensaba que el espíritu no podia crear una conexión con lo desconocido, sorprendió a los dos. Los ojos no dejaban de ver el alma, sabian que debian decir adiós al amanecer no puede causar dolor cuando no se siente nada, que sopresa el dolor apareció cuando el carro llego para llevársela. Antes de la despedida él dijo las palabras que queria escuchar, no teniamos ni 24 horas de conocernos pero él las dijo “Deja todo y ven conmigo a viajar por el mundo” me estremeci de felicidad. Por un momento queria visualizar un futuro con ese hombre blanco pintado con las toneladas del sol de atardecer y unos ojos que cambiaban a los colores del arcoíris. Sonreí despacio y le dije que esperaba volver a encontrarlo alguno de los días.

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