Amado y odiado creador

Interpretacion Frankenstein Part II

Ahí estaba el pobre desgraciado sintiéndose uno de los creadores de la nueva forma de vida. Soñando con desesperación la admiración de toda criatura a la que diera la chispa de la vida. No pensó siquiera en la admiración que antes le produjo la paciencia al observar los brotes en primavera que orgullosos se posaban en flores de verano, no dedico ninguna milésima de segundo a reflexionar sobre la belleza de la evolución y del porque la importancia de cada paso que esta ha dado. A donde se fueron todos los pensamientos lucidos que se podían recordar hasta ahora, donde estaban las risas de su hermosa Elizabeth Lavenza que producían alegría a cualquier tempestad, de verdad que ni siquiera la infancia de recuerdos felices pudieron saciar el hambre de poder que tenia el Doctor Victor Frankenstein. Que seria entonces lo suficiente cuando se pasa por encima de las maravillas de la vida creyendo que es necesario el arrebato de algo mas antes que darse la libertad de vivir de verdad, de solo vivir que es la razón de la vida misma.

Truenos y rayos en la inmensa tormenta eléctrica uno de los generadores de poder que da vida, ahí estaban los ojos desgastados de tantos desvelos, la risa macabra al poder ver con los propios ojos la creación de las manos humanas. Se fue moviendo poco a poco la materia que antes estaba inanimada, abrió los ojos y dio un profundo respirar que se sintió en el pecho del creador. Ahí estaba el nuevo modelo humano (si es que se puede llamar de esa forma) se levanto de la cama de laboratorio y giro todo lo que sus articulaciones le permitían, asombro, asco, desesperación, un coctel de mezclas abrumadoras se encargaron de enraizar el cuerpo del doctor Frankenstein que desconoció su propia creación en el primer instante.

Ilustración by Jesús Cortés 

Cuales eran los verdaderos pensamientos en ese momento donde estaba la lógica humana cuando el desobedecerla completamente redujo en escombros la razón, a donde iría el miserable que se dejo dominar por la locura que no piensa en las consecuencia de tales actos. Que pensaría la propia creación al ver las manos de quién le dio el regalo de la vida para después salir corriendo demostrando con tales actos que era mero error de la locura, de que forma podría comprender tanto infortunio la pureza del inocente.

A dónde correrás admirado doctor Frankenstein al ser un completo cobarde, un completo cobarde. ¿Quien te creías al perseguir la búsqueda de lo que despertara la vida para luego abandonarla?

Escrito por Kafme

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