Robert Walton la luz al final del túnel para Victor Frankenstein

Frankenstein Parte III

Las cartas de Henry Clerval fueron poesía pura para su querido y admirado amigo. Destellos de agradecimiento, incentivos para alimentar la llama de la vida producían aquellas palabras con el puño y letra de uno de sus compañeros de juego de la infancia. Henry Clerval un hombre guiado por las corrientes de las ambiciones de aquella época, una alma heroica dispuesto a sacrificar hasta sus propios anhelos en pro del bienestar de sus seres queridos. El buen Clerval incapaz de imaginar las atrocidades causadas por la creación que ha nacido del hambre voraz de crear sin pensar en lo que podría afectar a la humanidad independientemente de lo bueno o lo malo, oh buen Clerval tu chispa divina ilumina a un centenar de estrellas que se posan en aquella isla en donde uno de tus actos heroicos fue el sacrificio de tu propia vida guiado por el mismo incentivo de ayudar a tu intimo amigo.

Illustration by Paco Giménez

El colonialismo es obra de hombres ambiciosos como él de no haber sido de esta forma, “America habría sido descubierta mas gradualmente; y los imperios de Mexico y Perú no habrían sido destruidos” Sostiene Victor Frankenstein al darse cuenta del resultado de sus acciones comparando de esta forma el paralelismo entre el descubrimiento de Clerval y su propia creación del monstruo, esto debido al aporte de Henry Clerval al encontrar los medios para ayudar materialmente al progreso de la colonización y el comercio europeo en la india.

Ilustración Judith in a den iniquity

Mi seguridad sobre la certeza de llegar a una conclusión respecto a Frankenstein también es apoyada de la descripción de varios críticos sobre la obra de Mary Shelley, se ha concluido que tanto conocimiento puede llevar a la locura. La locura que lleva a un ser humano armarse de valor y crear, es sin lugar a duda la energía pura de la evolución, valientes entonces quienes se atreven a sacrificar su propia simulación de vida en honor a la participación del avance de la humanidad.

Illustration by Paco Giménez

Elizabeth Lavenza la criatura de los cabellos de oro, la divinidad dentro del cuerpo humano ni siquiera la promesa de una union que explotaría en puro amor pudieron detener el deseo humano de satisfacer las necesidades cerebrales. No hay culpables, ni víctimas ambos son un embrollo de la esencia del sacrifico que ha creado la información para guiarnos en este turbulento viaje, a causa de la desesperación de no saber el propósito de la vida aunque claro esta ante nuestros ojos que tal propósito es el simple hecho de vivir.

Existen diferentes ramas de la psicología y uno de los tantos estudios explica como la personalidad de una criatura se determina de los 0 a los siete años de edad. Pensando en el cariño y el agradecimiento de la pura existencia a los ojos del Doctor Frankenstein, desde los ojos humanos, podría entonces compararse con aquellas vidas fuera de la ficción que también han gozado del agradecimiento de los progenitores diciéndoles frutos de su amor, tanta bondad y tantos buenos recuerdos en la infancia tampoco pueden asegurar a un ser humano perfecto cuando este sea un adulto, pues el alma no conoce de perfección y dormida esta cuando se percibe aquel ser con vida viviendo una vida que no dicta su corazón.

Imagen by Artsaus

Esta claro que las acciones siempre tendrán consecuencias y repercutirán en todas las vidas cercanas al involucrado directo. De rodillas pido a Dios agradeciendo por adelantado que todas las consecuencias de mis acciones sean iluminadas por la luz divina de la creación y que estas ayuden al avance de la humanidad en el mejor de todos los sentidos.

Robert Walton la luz al final de túnel alcanzada por Victor Frankenstein cual seria la existencia de tan increíble vida si esta se hubiera llevado a la tumba el secreto que debía compartirse al mundo para alertar a las mentes deseosas de crear, al compartir los estragos de su creación se aviso entonces pensar en las consecuencias de cualquiera de los actos dirigidos desde cualquier señal del interior. Fue este encuentro de Robert Walton el que alimento el hambre de su propia necesidad de descubrir lo inexplorado, con el experimento de Victor y su dolorosa confesión pudo ayudar a la humanidad, he aquí el sacrificio en pro del descubrimiento pues nunca se sabe realmente a donde llevara tal cosa.

Escrito por Kafme

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