
Siempre hay ruido de fondo
Siempre hay ruido de fondo en la existencia y la creación de la vida. La conciencia está ahí, como si se tratara de una grabadora con una batería ilimitada, capturando vida y materia desde todas las direcciones. Y en el medio de lo que estamos siendo protagonistas hay una temporalidad que no estábamos observando, porque aunque se tratara y fuera un para siempre en la contabilidad del tiempo, eso también es temporal. Aprender a hacernos conscientes del momento presente es valorar el regalo de la vida, y es como si pudieras verlo sucediendo ahora mismo, naciente desde nuestra respiración.
Parte 1: El recuerdo de la playa
En esa playa donde nos conocimos, en donde el sonido de las olas era nuestra música natural de fondo, en ese lugar donde nuestra juventud corría a pies descalzos mientras el sol iluminaba nuestros días, en donde la dirección de nuestras vidas y la perdición de sentir alguna dirección de esta nos llevó a la dirección de encontrarnos, y las risas nuestras se mezclaron con el sonido de las olas, y el brillo de nuestros ojos se mezcló con el de los rayos del sol. Volví a esa playa, a ese lugar después del contar de tres años, y estaba ahí contigo, y podía verte correr hacia mí con una enorme sonrisa, como la de un niño que ve a su madre con vulnerabilidad y con inocencia. Esa sonrisa se alineaba con el brillo de tus ojos, y yo parecía correr a tu encuentro, pero de repente algo nos jalaba de reversa y nos quitaba de ese abrazo. Desperté y me di cuenta que había sido solo un sueño, y que las decisiones que ahora tomaba y las que tú habías tomado nos alejaban cada vez más de esta realidad en donde nos conocimos.
Nunca te lo dije, quizás no supe decirlas en el idioma en el que hablaba contigo, pero yo siento que el libre albedrío es sagrado, y cuando escuché que querías viajar por el mundo y toda esa libertad que buscabas allá afuera, sentí que aunque te quería y quería que los dos existiéramos en un mundo solo de los dos, debía respetar tus formas, porque el verdadero amor también es dejar ir, aún cuando no entendemos las decisiones del otro. Donde quiera que estés, te abrazo fuerte y te digo que todo estará bien. Esa es mi buena energía para alguien a quien he amado de verdad.
Parte 2: El regreso a las raíces
En mi más reciente viaje a la Latinoamérica en donde nací, el lente de mis ojos la divisó como si fuese algo del pasado, como si todo el sufrimiento, la incertidumbre, el abandono, fuese algo que mi nueva realidad fuera removiendo poco a poco, como si mis oídos ya no entendieran el idioma, como si lo escuchara como un ruido de fondo, como si lo viera desde una lejanía que jamás pude pensar que era posible. Y como si le tuviera un extremo respeto y agradecimiento por todo lo que me enseñó y por todos los recuerdos que tanto como usuaria viviendo y usuaria ahora viajera me sigue enseñando. Traté de pronunciar todas las palabras en español que las conversaciones necesitaran, pero era como si no sintiera esas palabras. Sentí como si finalmente mi cerebro hubiera hecho su transferencia a otra realidad con otro idioma, aún en su propio proceso de aprenderlo y seguir expresando. Un enmedio se empezó a construir entre las fronteras del mundo en donde más allá del lugar en donde nací, de la familia en donde provengo, de las leyes y la religión que se me habló, y las normas sociales que me quisieron imponer, yo pudiera empezar a convertirme en mi propia persona.

He vuelto a sentir la alegría de una niña sonriente con tus besos. Te he llenado la cara de besos al despertar. Te he visto a los ojos mientras cabalgo al movimiento de mi respiración y de mi emocionado cuerpo por sentir la forma física tuya.
Siento esa energía dentro de mí de querer amarte de diferentes maneras, de amar incluso la forma en la que tú me amas: lo paciente de tu espera, el razonamiento y la presencia tuya en nuestras conversaciones, la forma en la que te entregas, y la forma en la que recibes mi entrega. Me he dado cuenta contigo que todos estos sentimientos realmente no era que yo los sintiera por alguien especialmente en el pasado. Estos sentimientos siempre están hablando de mí misma. Este amor que existe dentro de mí, y este brillo de mis ojos, crecen dentro de mí. Conocerte hace que crezcan raíces desde esos interiores míos para abrazarte, y que tú lo despertaste hacia ti, y que esas extensiones de raíces tuyas las desperté dentro de ti.
Aquel que no ha empezado este trabajo personal y íntimo consigo mismo para conocerse, y aparentemente no ha brotado este amor consigo mismo, no podría ver el amor real, aún si lo tuviera enfrente de sus ojos. Pero hay siempre algo que no se puede explicar, y ese algo nos encontró a los dos ahora y estamos haciendo el amor. Y es diferente. Es como si mi corazón estuviera a salvo contigo. Y esa es una realidad ahora mismo. Es como si hubiera llegado a un conocimiento de mí misma en donde puedo irme para cuidar de mí misma si fuera necesario, navegando en aguas tranquilas, mis aguas.
Conocerte y sentir toda esta vida y este amor dentro de mí es algo que brota de la existencia de mí misma. Entonces habla de mí misma. Por lo tanto, hacer este amor contigo ahora viene desde hacer el amor conmigo misma. Esto que siento por ti, realmente lo estoy sintiendo por mí. Pero que existas me hace verlo de forma física porque lo expreso hacia ti desde la expresión de mí misma. Te amo.

Elegir la existencia
Existo en una realidad en donde busco ayudar a las personas, y las personas buscan ayudarme. Existo en una realidad en donde ser yo misma es mi más grande cualidad, y todas las personas que conozco se sienten en la confianza de ser ellos mismos conmigo.
Existo en una realidad en donde me tomo mis tiempos para respirar, para ver la fotografía actual, para hacerme un espiral con el viento y respirar a través de los espacios de la existencia que hacen suceder la explosión de la vida, toda la evolución en ella hasta ahora, y en lo que sea que la vida se convierta en el futuro. Existo en una realidad en donde puedo hablar con Dios y iniciar mi conversación con él desde el agradecimiento. Existo en una realidad en donde puedo ver las estaciones cambiar y la magia de cada una de ellas. Existo en una realidad en donde puedo ver siempre lo bueno de las cosas, aún cuando están cubiertas de tanta oscuridad. Confío en que la luz siempre saldrá hacia arriba y va a transformarlo en algo especial y único, y será algo hermoso, porque esa es la promesa del Dios que reside dentro de mí, ese hermoso arcoíris al final.
Y en esa imaginación que nos pertenece a cada uno de nosotros…
Yo elijo existir primero desde ahí.
Y entonces, el mundo nace para mí, desde esta existencia.
Existo en un mundo en donde nadie más existe, en donde la realidad me abraza y yo abrazo la realidad. Existo en un mundo en donde el cielo es de un azul profundo, en donde las mariposas se entrelazan entre los colores verdes y las copas de los árboles, en donde mi alma se siente atravesada en mi corazón, en donde mi respiración se siente como sorbos de agua, y el aire se siente salado como si la presencia del océano siempre me rodeara desde todas las direcciones aunque a simple vista a veces no pudiera verlo. Existo en un mundo en donde puedo imaginar una historia para cada escena de paisaje que veo, en donde las flores silvestres tienen diferentes colores y se mueven como si danzaran con el aire.

Ejercicio para ti
Te invito a reflexionar sobre estas preguntas y a compartir tus respuestas:
- ¿En qué momentos de tu vida has sentido que todo es temporal, incluso lo que parecía eterno?
- ¿Qué significa para ti «aprender a valorar el regalo de la vida»?
- ¿Cómo te relacionas con la idea de que el amor que damos a otros es un reflejo de nuestro amor propio?
- ¿Qué has aprendido sobre ti mismo(a) a través de tus relaciones pasadas?
- ¿Qué recuerdos o paisajes te llenan de paz y gratitud al recordarlos?
Puedes dejar tus respuestas en los comentarios o enviarlas por correo electrónico a kafmeblog@gmail.com. Me encantará conectar contigo.
